Introducción

Laura es una chica alta y rubia que vive en Madrid. Por su décimo cumpleaños le regalaron un diario en el que actualmente escribe con frecuencia. Allí están guardados bajo llave sus más íntimos secretos de amor, ilusiones, sueños, aventuras...Aunque a veces, no le salga nada como ella espera, siempre tiene una pizca de ilusión...


Número de visitas

sábado, 31 de diciembre de 2011

CAPÍTULO 18

Martes 23/03/2010
Querido diario:
Aquella noche en vilo me sirvió para recapacitar sobre los hechos ocurridos y para analizar con calma la situación... Al fin, llegué a una conclusión por la cual Lola sabía lo de mi padre. En cuanto la viese, habría muchas cosas que me iba a tener que aclarar. No lograría salir de todas, así que la acabaría pillando. Ya me bastó con lo que dijo al salir de su fiesta, pero necesito más pruebas. Por la boca muere el pez. Y ella sola se delató. Ni se imaginaba lo que le iba a venir encima. De repente, sonó una melodía algo estridente, que me hizo regresar a la realidad desde mis pensamientos. Era el móvil de la madre de Naroa. Me asomé a la puerta de la habitación sigilosamente y puse la oreja al lado de ésta para escuchar mejor. «Hola. Sí , no molesta en absoluto. Se puede quedar todos los días que te vengan bien, hasta que su padre se ponga algo mejor... ». Intentaba recrear en mi mente lo que decía la otra persona que hablaba que, obviamente, no podía ser otra que mi madre. De repente, escuché cómo la madre de Naroa reprimía en sus ojos, entonces llorosos, la ganas de dejar una lágrima caer. Me temí lo peor, pero antes de ser precipitada, volví a pegar la oreja a la puerta. Alguien se acercó detrás mía y me susurró: «¿Qué haces, Laura?» «¡Shh!»- Mandé callar a Naroa, para seguir escuchando la conversación. «Sí... Vale, espero que esto no vaya a más... ¿Se lo digo a Laura? ¿No? Vale. Sí, creo que será mejor, sino puede que el poco ánimo que tiene en estos momentos decaiga hasta el fondo... Adiós, un beso. Y no llores, que todo saldrá bien, no te preocupes...» ¡Oh, oh...! Que no se preocupase ¿de qué? Sin poder evitarlo, mi mente se inundó de recuerdos que tengo desde que me alcanza la memoria, como un 'flashback' en una película: yo de niña montando en mi primer triciclo, mis padres cocinando conmigo una tarta de cumpleaños, una acampada en el bosque con mi padre... Recuerdos bonitos, imborrables. Lágrimas caían lentamente por mi blanca mejilla, dejando huella a su paso, hasta que llegaban a mi barbilla y, sin remediarlo, chocaban contra el suelo. Angustia. Miedo. Dolor. Todas esas y más sensaciones negativas eran las que me invadían en ese momento. Naroa se dio cuenta y me abrazó. Era un abrazo amistoso, compasivo, lleno de ternura. Sí, ella me quiere de verdad. Por eso es y será mi mejor amiga. Descifró, a través de mis lágrimas, lo que sucedía y comenzó también a llorar.
Su madre entonces se dio cuenta de que estábamos ya despiertas, y entró a la habitación. La había oído, y no podía hacer nada para disimular lo que mi madre le había contado. Así pues, me abrazó junto a Naroa e intentó calmarme, aunque no sirvió de mucho. Una vez dejé de llorar, no le quedó más remedio que contarme lo que pasaba. «Tu padre ha empeorado. La verdad es que no se sabe con certeza cuándo se mejorará ni el tiempo que le costará... Tu madre me ha contado que posiblemente lo sometan a una operación, puesto que ha sufrido graves fracturas en el interior de su cuerpo. También quiero que sepas otra cosa: no quiero desanimarte, ni mucho menos, pero eres mayor para asimilar estas cosas, a las que nadie se acostumbra nunca, y debes saberlo. Muchas personas en todo el mundo se someten a este tipo de operaciones cada año, y sólo un 15% de ellas sale ilesa, completamente curada aunque necesite bastante reposo. Un 5% queda inválida porque necesitan tocar la médula espinal y, a pesar de que consigan reponerles todos los huesos, les han tenido que quitar una parte de la médula para realizar el resto de la operación. El 80% restante... Muere». Esas últimas palabras se me quedaron grabadas y se repetían cien veces por segundo en mi cabeza... ¡¿Mi padre se iba a morir?! Angustiada, rompí a llorar de nuevo. No podía dar crédito a lo que había oído. Tenía ganas de vomitar, la cabeza me daba vueltas... y me desmayé.

jueves, 27 de octubre de 2011

CAPÍTULO 17

Lunes 22/03/2010
Querido diario:
Hoy ha habido colegio, sin embargo, estoy demasiado preocupada por lo sucedido y estos hechos me han traumatizado un poco... Pero como aún no está aclarado todo, continuaré desde donde lo dejé:

“Viernes 19, 23:30 horas.”
Nada... no había respuesta alguna cuando Naroa, Lucas y Mark llamaron desde mi móvil al de mi padre. Ya no se descolgaba solo, así que ellos tres me recomendaron llamar a mi madre para contarle lo sucedido. Y así hice. «¿Sí?»- Respondió mi madre, nerviosa y a punto de llorar. «Mamá, he llamado a papá porque tardaba mucho en venir a recogernos y... » No me dio tiempo a proseguir, mi madre estalló y rompió a llorar, desesperada. Por lo visto, ella ya se había enterado de la noticia. Y no era nada buena... Sorbiendo sus lágrimas e intentando no llorar mucho para que yo la entendiera al hablar, comenzó: «Tu padre... está en coma... lo han ingresado en la UCI porque un camión, que iba a ciento noventa kilómetros por hora, ha chocado contra él y lo ha arrojado al campo. Nadie conducía el camión...» Y comenzó de nuevo a llorar. No me lo pude creer. Por un momento estuve a punto de desmayarme, pero Lucas me sostuvo sobre sus brazos mientras recuperaba la conciencia y volvía al mundo real. No pude más. Rompí a llorar en medio de la calle, y los demás también lo hicieron. Una auténtica tragedia. Pero justo en ese momento salieron a dar una vuelta Lola y su pandilla y, al ver semejante espectáculo, se acercaron a preguntar. «¿Qué os pasa? Ni que se hubiera muerto alguien, chicos. A ver, aunque nunca podáis hacer una fiesta como la mía, no es motivo para ponerse así» Enfurecí, querría haber matado en ese momento a esa idiota metomentodo, pero lo único que hice fue abalanzarme sobre ella mientras mis amigos intentaban detenerme. «¿Acaso tu sabes lo que de verdad ocurre? ¿Qué, te crees la reina del mundo, verdad? Pues para que lo sepas, ¡no me llegas a la suela del zapato! Así que no te metas en mis asuntos personales, y vete un ratito a... ¡¡Por ahí!!»- No quería empezar con palabrotas. «Bueno, bueno... si es que... ¡cómo se ponen algunas, hija! Por un accidente así no pasa nad...» No terminó la palabra. Se mordió la lengua y en un susurro dijo para sí misma: «¡Mierda!». ¿Cómo se había enterado de lo de mi padre? No me dio tiempo a preguntarle nada, pues se fue corriendo y no tenía ganas en ese momento de salir a por nadie. Estaba pálida, como la nieve, y mis amigos también. Ellos hicieron mención de salir corriendo para pegarle, pero les detuve. No era momento. Ya lo pagaría tarde o temprano.
Llegué a casa de Naroa (me tuve que quedar allí a dormir porque mi madre me obligó. Ella hizo noche con mi padre, y no quería que yo le viese en tan malas condiciones). Su madre me preparó un vaso de leche caliente, nos duchamos y nos fuimos a la cama. Pero no logré pegar ojo en toda la noche, pensando en mi padre... y en Lola, sobre todo en Lola. Las preguntas sobre lo que ella sabía me invadían, y yo no tenía respuesta a ninguna de ellas...

martes, 4 de octubre de 2011

CAPÍTULO 16 (2ª Parte)

Domingo 21/03/2010
Querido diario:
Si mal no recuerdo, todo lo que sucedió a partir de ese momento me parecía misterioso... La gente parecía mirarme con mirada asesina, incluso el abrazo que me dio mi madre antes de bajar las escaleras para ir a la fiesta me parecía frío y sin ganas... Tal vez la situación se me estuviese yendo un poco de las manos, pero es que ya no me fiaba de nadie. Entré en el coche, y mi padre se dirigió a las casas de Naroa y de nuestros novios para ir a recogerlos. El viaje se me hizo eterno, y Naroa notó mi desconfianza, así que me preguntó al oído: <<Laura, ¿estás bien? Si no quieres ir a la fiesta o te encuentras mal, no tienes más que decirlo. Que yo te acompaño a casa si quieres y les decimos a Lucas y a Mark que se inventen una excusa sobre nuestra ausencia...>>. <<No, muchas gracias, quiero ir, solo que...>>- Y le empecé a contar lo del SMS desconocido. Cuando terminé; como aún seguíamos en el coche, y mi padre tiene el oído muy fino, ella solamente pudo poner cara de asombro y de susto. Y si digo la verdad, incluso aquella expresión llegó a levantarme un poco el ánimo, pues me hizo bastante gracia.
Llegamos a la casa, y un portero de aspecto agradable y algo envejecido, nos preguntó los nombres y, pasados unos segundos rebuscando en una larga lista, abrió la puerta principal y la cerró en cuanto la cruzamos.
Música. Comida. Música a tope y un gran festín en el que se distinguían variedades de productos comestibles muy caros. Estaba claro que Lola no se andaba con rodeos a la hora de destacar en las fiestas. Y la única forma era dándola a lo grande: DJ’s, camareros, servicio de barra... ¡Todo aquello debería haberle costado un ojo de la cara! Pero no parecía importarle mucho si el propósito era atraer a la gente y, sobre todo, a nosotros cuatro, en particular. Lola nos vio a lo lejos, así que disimuladamente comenzó a bailar a lo loco, sin seguir para nada el ritmo de la música, mientras se acercaba hacia nosotros a la vez que saludaba a sus invitados. Una vez en frente nuestra, añadió: <<Vaya, veo que habéis sido valientes al venir aquí. Como ya podréis imaginar, esta es una fiesta de gran prestigio y sois muy afortunados al estar invitados a ella...>>. <<Mira, si hemos venido a tu estúpida y asquerosa fiesta es porque no nos cuesta nada demostrarte que no le tememos a una incompetente, como lo eres tú>>- Añadí, furiosa.
Pareció satisfacerle aquella respuesta, no sé por qué, pero al menos nos dejó en paz y se marchó sin decir ni “mu”.
Al final la fiesta resultó ser incluso divertida, pero solamente porque ninguna chica insoportable (en resumen; Lola y su “pandi”) nos interrumpió nuestras charlas y bailes.
Cuando ya finalizaron todos los espectáculos y la comida escaseaba, la gente empezó a marcharse. Pero mi padre no aparecía y le llamé, preocupada, puesto que le había nombrado perfectamente la hora de recogida. Su teléfono se descolgó, pero nadie contestaba al otro lado. <<Venga, ¡rápido! Ayuden a este hombre, ¡deprisa! ¡Llamen a una ambulancia rápidamente o este señor morirá!>>- Se oían gritos procedentes de más de cuatro personas. <<Cogeré su móvil, para avisar a su familia. Ay va, está conectando con alguien... ¿hola? ¿hola? Vaya, no se habrán enterado...>> Pip-pip-pip- Y colgaron. Me quedé petrificada. ¿Qué sucedía? ¿Por qué había tantas personas preocupadas y ninguna de ellas era mi padre? ¿Por qué no me había cogido él...? Tenía miedo, mucho miedo, y cuando quise responder, ya era demasiado tarde. Pero no tuve la valentía suficiente para marcar de nuevo su número, y descubrir qué sucedía allí...

martes, 13 de septiembre de 2011

CAPÍTULO 16 (1ª Parte)

Sábado 20/03/2010
Querido diario:
¡Quiero morir! Esto no me puede estar pasando precisamente a mí... Mi padre está en coma, y lo han ingresado en la UCI. ¡Y todo por culpa de esa maldita fiesta! Todo empezó hace dos días, en clase:
Una que me cae fatal de la otra clase, me “invitó” a su cumpleaños, y como yo también le caigo mal, pues dijo ante todos que si yo no iba era porque tenía miedo de ella. Así que le dije que allí me iba a ver.
Por lo que les expliqué a mis padres lo ocurrido y entre dientes aceptaron a llevarme y luego recogerme de la fiesta. En cuanto supe la respuesta, corrí a coger el teléfono y llamé a Lucas, Mark y Naroa para decirles que si querían les podía llevar en mi coche. Y, obviamente, aceptaron. La tarde transcurrió tranquila, y Naroa y yo quedamos para hacer la tarea en la biblioteca (total, que más que hacer la tarea, estuvimos poniendo verde a Lola, la chica del cumpleaños). Más tarde, quedamos por la noche a solas con nuestros novios en un Café que hay dos manzanas antes a mi calle, y estuvimos tomando unos batidos caseros que estaban deliciosos.
Una vez salimos de allí, nos encontramos con Lola y su pandilla (cosa que veíamos extraña, pues aunque no sean ricos, viven en un barrio demasiado caro y no salen de allí, por lo que seguramente nos habían seguido). Ella, tan disimulada, dijo: <<Emm... Qué coincidencia, ¿verdad? Bueno, espero que mañana vengáis a mi fiesta. Chao>>- Menuda pija, daban ganas de darle una paliza y te habrías quedado tan a gusto. Pero en fin... Hay que retenerse... De todos modos, Lucas y Mark hicieron mención de intervenir y callarle la boca a esa niñata, pero Naroa y yo les dimos un codazo y se tuvieron que morder la lengua.
Por lo que fuimos a casa bastante mosqueados por esa repentina aparición suya y deseando no haberla conocido.
Así que llegó la mañana siguiente, viernes diecinueve de marzo, 8:00 a.m:
Lola y su pandilla entraron por la puerta principal del colegio con paso lento y haciéndose de notar, como siempre. Ese día llevaban otro “look” más llamativo para que todo el mundo se fijase en ellas. Así, conseguirían acaparar toda la atención del instituto, pero lo único que hacían era el ridículo aunque fuesen las más populares.
Cuando por fin llegó a donde estábamos mi cuadrilla y yo; se agitó su melena, atizando así con ella a Naroa en toda la cara, e intervino en nuestra conversación: <<Os recuerdo que tenéis que llevarme un regalo, puesto que esta es la fiesta más esperada del año y sois muy honrados de asistir a ella, ¿entendido? Bueno, que os divirtáis...>>- Mira que hacerse tanto de notar para solo decir eso...
Llegó la noche, y me estaba dando los últimos retoques frente al espejo, cuando de repente me llegó un SMS:

“Esta noche la vas a recordar para toda tu vida. Y eso no te va a gustar nada” --> Nº Desconocido
¿Quién podrá hacerme esa broma de mal gusto antes de una fiesta?

martes, 28 de junio de 2011

CAPÍTULO 15

Sábado 06/03/2010
Querido diario:
¡Al fin! ¡Ha contestado! Pero antes voy a explicar lo que hoy ha pasado:
A la mañana ha aparecido Naroa en mi casa y, como es fin de semana, a esa hora aún estaba en la cama (10:00 a.m). Así que, la muy cabrita, me ha despertado de golpe: levantando las persianas del todo, abriendo de par en par las ventanas y tirándose encima mía saltando. Así que...¡a la carga se ha dicho! Me ha costado desperezarme, pero en seguida me he puesto a tirarle almohadas, cojines y todo lo que tenía al alcance. Al final, hemos acabado agotadísimas, pero riéndonos bien a gusto. Aunque eso nos ha durado poco, porque hemos dejado toda mi habitación hecha una leonera y mi madre nos ha mandado recoger, porque sino iba a castigarme sin salir esta tarde. Pero eso no ha sido un problema para nosotras, ya que al tener ordenador en mi habitación, lo he encendido y he puesto música “chunda-chunda”, como llamamos nosotras. Recoger sola habría sido un rollo, pero con Naroa y yo cantando mientras sonaba la música de fondo, ha sido incluso divertido. Cuando hemos terminado, todo estaba reluciente y se había pasado la hora de desayunar...¡ya era la una y media! Por lo que mi madre, como “recompensa”, ha invitado a Naroa a comer y sus padres le han dado permiso.
Como hemos quedado más tarde que otros días y hemos terminado pronto de comer, nos hemos ido al cuarto de estar y, mientras veíamos El Diario de Noah (una película preciosa, por cierto), hemos estado comentando lo de Lucas, el mensaje que le envié y las frases que podemos decir según lo que conteste. También le hemos hecho prometer la una a la otra que jamás vamos a discutir por un chico y, también, que sea cual sea la respuesta, no nos vamos a mosquear y tendremos que aceptar la decisión. Así que hemos salido de casa después de ver la película y, nerviosas, nos hemos ido aproximando al lugar de encuentro. Cuando hemos llegado, ahí estaba, él solo, lo que nos ha desconcertado un poco. Y cuando le hemos preguntado dónde se encontraban los demás, ha contestado: <<Les he dicho que ibais a llegar más tarde y que yo os esperaba, por lo que se han ido. Y, contadme, ¿qué era lo que me queríais decir tan urgentemente?>>- ¡Con eso no contábamos! Bueno, cuanto antes mejor, así que Naroa ha comenzado a explicar: <<Verás, hay un chico...Sin rodeos: eres tú el chico en cuestión. Emm...verás...nos gustas a las dos y queremos saber cuál de nosotras te gusta a ti...>>- Y he añadido: <<O si no somos ninguna de las dos, por lo menos, y ya que hay confianza, que nos digas quién te gusta...>>- Esto último lo he dicho sin ganas, ya que sería una decepción que no fuésemos ninguna de las dos. Así que, tras una breve pausa, la cual se nos ha hecho eterna, ha concluido Lucas: <<Laura, ¿quieres salir conmigo?>>- Vaya, ¡esto no me lo esperaba ni de lejos! ¿Y ahora qué decir? Así que, Naroa, decepcionada, ha agachado la cabeza, estaba a punto de llorar, e incluso ya se le estaban resbalando las lágrimas, pero un chico muy guapo ha llegado de la nada y, después de presentarse y decirle que se gustaba de ella desde hace tiempo y que va  a la otra clase, se la ha llevado a un banco cercano a consolarla. Eso ha sido bastante raro, la verdad. Pero ya no parecía importarle el tema de Lucas, porque se la veía feliz. ¡Claro! Ahora me doy cuenta: ¡es Mark, el chico que últimamente le solía lanzar cumplidos a Naroa! Creo que este es el comienzo de dos bonitas relaciones, porque creo que Mark también le ha pedido salir, ya que le ha preguntado algo y ella ha asentido, feliz. ¡Me alegra mucho verla así! Y yo también estoy genial porque estoy saliendo con Lucas, ¡todos felices!

lunes, 27 de junio de 2011

CAPÍTULO 14

Jueves 04/03/2010
Querido diario:
Hoy ha sido un día raro; por una parte, bueno; y, por otra, malo. Explicación de los hechos:
Al entrar a clase por la mañana me he intentado juntar con Naroa para hablar y darle a entender ciertas cosas sobre Lucas. Pero ella me ha esquivado y ha intentando estar, como los días anteriores, lo más lejos posible de mí. Así hasta que, al fin, ha llegado la hora del recreo. Rápidamente me he acercado a ella por detrás y la he agarrado del brazo. Al principio solamente se ha dado la vuelta, pero en cuanto ha visto que era yo, se ha puesto a gritar que la dejase en paz y que no quería tener nada que ver conmigo. Debido a tanta algarabía, ha acudido a clase el profesor de Lenguaje, quien nos ha castigado sin recreo por dos razones: por habernos quedado en clase habiendo bajado ya el resto del alumnado al patio, y por haber armado jaleo en horario escolar dentro de las clases. Así que mientras estábamos sentadas en nuestros respectivos pupitres, he comenzado a decir: <<Naroa, antes de que me eches una reprimenda o algo parecido, quiero aclarar que yo nunca habría querido herir los sentimientos de mi mejor amiga sólo por un chico. Eres como mi hermana y, aunque las hermanas se suelan pelear a veces, siempre acaban perdonándose. Así que...lo siento mucho por haber discutido contigo. ¿Me podrás perdonar?>>. Al principio se ha quedado desconcertada, y sin saber qué hacer, qué decir, o cómo reaccionar. Pero acto seguido, no ha podido evitarlo y ha dejado resbalar lentamente una lágrima de emoción. Ese hecho me ha alegrado un montón, ya que eso significaba que me había comprendido y que me iba a perdonar. Así que, conmovida, se ha levantado del sitio y me ha abrazado como nunca. Después de eso, hemos empezado a entablar una conversación algo más seria, aunque sin perder la ilusión que teníamos y, lo más importante, sin discutir. Al parecer, hemos acabado razonando y prometiendo que lo dejaríamos en manos del destino: nosotras no decidiríamos, pero Lucas, sí. Al fin y al cabo, es el único que puede hacerlo.
Y, sin darnos cuenta, se ha acabado el recreo. Las siguientes horas han transcurrido con normalidad: unas más pesadas y largas; y otras, más cortas y divertidas. Pero aún así, cada vez que miraba a Naroa no podía evitar el hecho de pensar que, tal vez, Lucas la pudiese preferir a ella y no a mí. Tengo miedo. Pero no se puede tener todo, y tampoco quiero obligar a alguien a que yo le guste. Aunque no quito el hecho de estar a punto de besarnos hace cinco días en ese banco que, cada vez que veo, me hace recordar ese momento de felicidad que fue interrumpido tan inesperadamente. Pero conservo esperanzas, que es lo único de lo que puedo confiar sobre el tema en estos momentos.
La tarde la he pasado en mi habitación; primero, haciendo los deberes; y, por último, recapacitando e inventando frasecillas con las que no quede ridícula ni hiera a nadie para cualquier contestación que Lucas nos pueda dar a Naroa y a mí.
Aunque...¡Ya no me acordaba! Naroa me ha pasado en clase un papelito con el número de móvil de Lucas, ¡mi salvación! Creo que ahora me puedo quitar la duda, o al menos el peso que me produce este estrés. Así que he cogido el móvil, nerviosa, y le he enviado un mensaje, en el que he escrito: "Naroa, tú y yo tenemos que hablar lo más rápidamente posible, ¡urgente! Besos." Se puede interpretar de miles de maneras, así que me ha parecido el más adecuado. Supongo que tiene el móvil apagado, porque aún no contesta. Pero debo ser paciente y esperar, por lo menos, al sábado, ya que sólo quedan dos días y supongo que todos saldremos por ahí. Así que aprovecharé en el momento adecuado para coger a Naroa y a Lucas y llevarlos a un sitio donde los demás no nos puedan espiar.

miércoles, 15 de junio de 2011

CAPÍTULO 13


Miércoles 03/03/2010
Querido diario:
Ya han pasado cuatro días desde la discusión entre Naroa y yo. El domingo nadie quedó por el chaparrón que cayó, así que me ahorré una buena bronca con Naroa. De hecho, el lunes ni nos saludamos en clase. Es muy fría, y ese silencio, esa costumbre de no poder con tu “supuesta” mejor amiga, con alguien con la que hablas todos los días, me resultaba un poco incómodo y a la vez, extraño.
Por primera vez, no estaba segura de lo qué me pasaba; echaba algo en falta, tenía un vacío por dentro que debía llenar, y no sabía cómo, o tal vez sí, pero lo dejé pasar. No quiero reconocer en las narices de Naroa que quiero estar con ella, porque primero debe pedirme disculpas por su comportamiento, sabiendo que yo no tengo nada que ver con la situación, y que me está metiendo en algo en lo que sólo puede solucionarse por medio de Lucas. Y eso sólo lo sabremos a partir del viernes a la tarde, ya que fui tan tonta que ni le pedí su dirección de correo ni su número de móvil. Tampoco me apetece llamar a Claudia ni a ninguno de los de la otra cuadrilla para pedírselos, no tengo por qué (y tampoco quiero) dar explicaciones de lo que pasó o pasará a nadie.
Aún así, estoy confusa. Hagamos un repaso de la situación: el chico más guapo del mundo (para mí y...Naroa) se va a su casa que, sorprendentemente, está una calle antes que la mía; luego, le veo y me desmayo o algo así y él me coge en brazos y se dirige hacia un banco conmigo para apoyarme en algún sitio; acto seguido, nos estamos a punto de besar cuando, Naroa, inesperadamente, me llama...o esto es una trampa para saber lo que siento por él y después de comprobarlo, burlarse ante todos, o fue pura casualidad...Aunque, como se suele decir: “Yo no creo en las casualidades...”. Tal vez éste sea el destino, igual sólo era un reto o una apuesta perdida, pero tal vez, y recalco, SÓLO TAL VEZ, sea de verdad una coincidencia inesperada. Pero no estoy muy segura. Ayer, en clase de Religión, nos explicaron cosas sobre la amistad, lo importante que es para dos personas y lo que significa para ellas; y sobre el amor, lo que significa quererse de verdad, cuándo una persona está preparada para dar ese paso hacia delante, avanzando un nivel más en la época de la adolescencia, pasando de la amistad a la relación. Aquello me hizo reflexionar y, en cuanto acabó la explicación sobre esos dos temas, me quedé absorta en mis pensamientos, pensando en qué era lo mejor para mí: si Naroa, mi mejor amiga de toda la vida, mi alma gemela, mi hermana, desde que éramos unas “renacuajas”; o por el contrario, Lucas, un chico recién llegado a la cuadrilla, del que no sé prácticamente nada, excepto que vive una calle antes que yo, pero...¿Qué más? Nada. No sé nada más sobre él, aunque...¡Eso no tiene nada que ver! Es o amor o amistad. Entre esas cosas no se puede elegir, cuando has tomado una decisión, le hieres a una de esas dos personas, pero...¿Y si nunca tomo ninguna decisión y dejo que ellos lo arreglen por mí? No. Sería muestra de cobardía y así no llego a ninguna parte. Además, no puedo estar escondiéndome de Naroa toda mi vida, tarde o temprano nos tendremos que ver las caras y, por desgracia, tiene que ser temprano: dentro de dos días. Ojalá existiesen los poderes y, así podría cambiar todo, desear que mi vida fuese perfecta y no retroceder jamás, que nunca hubiese problemas en ella y todo fueran facilidades para todo el mundo, que las decisiones no fueran tan complicadas...Pero no es así, es la vida real y no puedes cambiar un error o evitar algo pasado. Lo hecho, hecho está, y ya nada se puede hacer para remediarlo, pero...¡Decisión tomada! Mañana mismo me enfrentaré a mi peor miedo: tener que reconocer algo serio del que tienes la mitad de la culpa. Al menos, si Naroa ve que yo me disculpo, tal vez ella lo haga también y lo podamos solucionar como amigas, como dos personas que tienen la suficiente confianza como para hacer las paces, hacer la paz con tu mejor amiga.

jueves, 2 de junio de 2011

CAPÍTULO 12

Sábado 27/02/2010
Querido diario:
Más interesante fue aún lo que sucedió al irnos a casa: era el primer día en que estábamos las dos cuadrillas juntas y aún no sabíamos dónde vivían los “nuevos”, por llamarlos de alguna manera. Así que tal fue mi sorpresa que me llevé al saber que Lucas vivía una calle antes que la mía (se acababa de mudar), que me quedé parada inocentemente, con la mirada perdida. De repente, alguien por detrás me sostuvo en sus brazos y me apoyó poco a poco en un banco cercano. Resultó ser Lucas, que el muy simpático me cogió antes de que me cayera al suelo por un ataque o yo qué sé el qué me debió de haber dado...El caso es que nuestras caras estaban muy cerca, casi pegadas, y él me preguntaba si me encontraba bien y si quería ir al ambulatorio para que me mirasen, pero yo seguía sumergida en mi mundillo de fantasía, imaginando según lo que iba sucediendo allí, lo que quería que me pasase. Pero Lucas me sentó y tímidamente me miró a los ojos. Entonces me empezó a latir el corazón a cien por hora y mi boca hizo un sigo de alegría tonta, de esas que se te ponen cuando estás completamente enamorada. Sentía su aliento, y nuestros labios iban acercándose lentamente, cuando, de repente, sonó mi teléfono móvil. ¡Si es que quién me mandaría a mí tenerlo encendido con el volumen al máximo! ¡Estábamos a punto de besarnos, el chico más guapo del mundo y yo, y todo lo estropeó ese maldito cacharro! Aún medio embobada, dije: <<Discúlpame unos segundos, por favor>>- Y se vio que a él tampoco le hizo mucha gracia, porque puso una mueca, como diciendo: “casi, pero no ha podido ser...”. Fui una estúpida, no tendría que haber dicho eso, tendría que haber continuado y después, sólo después, haber cogido el móvil. Pero ya no había remedio, así que lo cogí y contesté malhumorada: <<¿Quién?>>- Era Naroa, que por desgracia se había olvidado el día anterior una chaqueta en mi casa y lo acababa de recordar. <<Chica, no contestes así, que ya me la devolverás mañana...>>. <<No es por eso>>-Resoplé-<<Es que...mañana te lo cuento, ¿ok? Adiós>>. Colgué rápidamente, de tal forma que no le di tiempo a despedirse. Regresé al banco, pero Lucas dijo que también le acababan de llamar y no tenía que ir a casa, sino a su sociedad. Nos despedimos con rabia por lo del “no beso”, pero sonrojados.
Al día siguiente llamé a Naroa para quedar y, de paso, contarle lo de la noche anterior. Apenas terminé mi relato, ella gritó: <<¿Quééé? No me fastidies, Laura...Yo también me gusto de él y hoy te lo iba a contar...¿Pero cómo me puedes hacer esto: tú, mi mejor amiga...? La verdad, no sé qué pensar ahora, por lo menos te interrumpí el beso y no llegó a haber nada...>>- Espera, ¡sí! ¡Lo dijo!-<<¿Pero cómo puedes ser tan cretina, Naroa?>>-Respondí-<<Mira, si nos gustamos pues te tendrás que aguantar y ya está. Pero, es que, siendo mi mejor amiga, ¿cómo puedes ser capaz de alegrarte por algo que a mí me sabe a cuerno quemado? Yo sí que no te entiendo...>>-Concluí. Pero Naroa siguió la conversación chillando enfadada:<<¿Cómo que no me entiendes? ¿Y mis sentimientos, qué?, ¿eh? Mira, hasta que no te tranquilices no pienso hablar contigo, ¿me oyes? Así que no me vuelvas a hablar hasta que reconozcas que Lucas se gusta de mí>>-Y colgó. Ni siquiera me dio tiempo a decirle ninguna reprimenda, y me dejó con la palabra en la boca. ¿Qué quiere que le haga si nos gustamos mutuamente? Se tendría que alegrar por mí, ¿no?

sábado, 28 de mayo de 2011

CAPÍTULO 11

Viernes 26/02/2010
Querido diario:
No estoy muy segura de lo que ha pasado durante todo este tiempo, pero gracias al incidente del reformatorio y a que Claudia nos salvó la vida, ésta ha salido de allí, y ahora nos hemos vuelto a juntar las dos cuadrillas (con algún componente más). Esto sucedió así:
Tres días después de que la noticia se difundiera por todo el país, los padres de Claudia le sacaron del reformatorio, pues los nuestros les convencieron de que era peligroso estar allí y que iba a ser una gran alegría y recompensa para ella por habernos salvado y atrapar al impostor, que, por lo visto, no había sido su única jugada: era la persona más buscada por todo el país, había cometido mogollón de delitos, desde atracar varios bancos, hasta asesinar a mucha gente inocente. Y resulta, que el trabajo que la policía no pudo hacer durante dos años, lo hemos hecho una cuadrilla de preadolescentes en un día. Así que esa semana fue un “escándalo”: no cesaban de llegar periodistas al colegio y a nuestras casas para entrevistarnos y contar cómo sucedió todo: una y otra vez...Pero teníamos paciencia, al fin y al cabo, de esa manera todas las familias del país guardarían más cuidado a la hora de escoger reformatorios que no supusieran demasiado gasto. Lo bueno de todo esto, a parte de ayudar a esas familias, era que nos pagaban por salir en la tele. Pero no nos lo gastamos, como harían otras personas, lo guardamos en nuestras huchas de casa y no lo tocamos para nada, si no era una emergencia. Como nos llevaban a varios plató a toda la cuadrilla y a Claudia, no nos quedó otro remedio que estar juntos y, poco a poco, empezamos a hablar y nos volvimos a amigar con ella. Así que a los dos días, Claudia llamó a mi móvil y preguntó dónde estábamos y a ver si la podíamos esperar. Lo hicimos, y a los cinco minutos apareció con su cuadrilla. No les hizo mucha gracia al principio, pero fuimos cogiendo confianza y ahora no somos dieciocho, sino treinta y dos. Somos demasiados, pero da igual, lo único que importa es que ahora nos llevamos bien y que ya no visten con ropa tipo heavy haciéndose los “guays”.
Lo bueno es que a parte de eso, se incorporaron a su cuadrilla hace ya un tiempo gente nueva y hay un chico muy guapo que se llama Lucas...Pero cuando estoy a su lado, no sé cómo reaccionar, qué decir, qué hacer...Me quedo bloqueada, hasta que al fin, alguien saca tema de conversación y hablamos de ello. El otro día me quedé mirándole fijamente a sus ojos, de color azul cielo intenso; a su pelo, de un rubio brillante; y a sus perfecta cara, con esos dientes y esa sonrisa blanca como la nieve...Cuando me di cuenta de que ya llevaba un rato mirándome, fue demasiado tarde, pero me dijo, sonriendo cariñosamente: <<Llevas un rato en blanco, ¿Qué pasa?>>-Sonreí y me sonrojé. Pero pareció que no le importó que le mirase, porque me cogió la mano, suavemente y comprobando que yo no me resistía a ello, porque no sabía lo que siento por él  y la soltó solamente cuando nos tuvimos que levantar para irnos. Me miraba con ternura y yo estaba como en una nube, no quería que eso se acabase...

martes, 10 de mayo de 2011

CAPÍTULO 10

Jueves 11/02/2010
Querido diario:
La historia no terminaba así, pero me tenía que ir. Así que la sigo contando:
Cuando el vigilante vio la ropa del policía, se quedó absorto en sus pensamientos y, a la vez, boquiabierto. No tardó en reaccionar y tan pronto como pudo echó a correr. El policía le siguió y no le costó alcanzarle, pues el vigilante estaba algo gordo. En cuanto lo hizo, el vigilante intentó liberarse con las poquísimas fuerzas que le quedaban después de esa corta corrida. Pero le fue imposible y se tiró al suelo, agotado y sin fuerzas. El policía no tuvo ningún remordimiento y lo levantó, a pesar de lo pesado que era. Lo estampó contra la pared, le cogió los brazos, los juntó y lo esposó. Como dejó sus brazos alrededor de una fina columna de cemento, el vigilante no tenía manera alguna de escapar, pues por mucho que hiciese fuerza para romper las esposas, sólo conseguía hacerse daño a sí mismo en los brazos. Mientras el policía se dirigía hacia nosotros, el vigilante lanzaba unos chillos tremendos; unos, de insultos hacia el policía; y otros, pidiendo auxilio. Pero no había nadie por allí...o eso creíamos nosotros. A la vez que seguía avanzando hacia nosotros, se empezaron a oír unos ruidos provenientes de todos los lados, parecidos a los que escuchamos el día que fuimos capturados, antes de que las luces se apagasen. Todos nos miramos a la vez, preocupados. ¿Y se el policía no era uno de verdad? ¿Estaría fingiendo y nos iría a hacer algo? No sabíamos qué hacer, más que retroceder. Por suerte, o no, no consiguió abrir la celda, pues era el vigilante quien tenía las llaves. Corrió hacia él, le empujó y le hizo entregárselas. En ese momento, tuvimos esperanzas y pensamos que el vigilante sabría muy bien quién era ese tipo y qué planes tendría con nosotros. Sería muy sangriento matarle delante nuestra, así que el policía le dio unos cuantos puñetazos y le dejó sangrando por toda la cara y, también, con numerosos moratones. Nos volvimos a mirar: nuestra única esperanza era el vigilante, y ahora estaba en estado de coma. El policía se aproximó a abrir la celda, y cuando estaba a punto de hacerlo, apareció de la nada una figura muy familiar. ¡Era Claudia! No nos lo podíamos creer. ¡Estábamos definitivamente salvados! Pero el policía cogió su pistola rápidamente y disparó. Claudia cayó al suelo y por un momento pensamos que estábamos perdidos. Pero entonces, se levantó, le agarró bien fuerte, se tiró clavándole el codo y la rodilla en la espalda y lo dejó gimoteando de dolor. Aprovechó para quitarle las llaves y abrir la celda: <<¡Corred!¡Salid ahora mismo de aquí e id a la comisaría ahora mismo!¡No perdáis el tiempo, estúpidos!>>-Aunque nos hubiese insultado, nos daba igual, porque era una chica rebelde y se quería hacer la dura, pero en realidad nos estaba diciendo:”Corred, confío en vosotros”. Bueno, es Claudia, hay que conocerla...Después de avisar en la comisaría, el resto de lo que pasó sucedió muy rápido: arrestaron al impostor; al vigilante lo llevaron al hospital y, en cuanto se cure, irá a la cárcel; y, bueno, Claudia...Hay que arreglar las cosas con ella. Le agradecimos un millón de veces su ayuda, que gracias a ella ahora estamos todos vivos, pero...no le va eso de hacerse la blandengue. Así que se hizo otra vez la dura y, sin darse cuenta, nos sonrió. No habíamos visto eso desde hacía ya muchísimo tiempo, pero...Claudia, es Claudia...

jueves, 28 de abril de 2011

CAPÍTULO 9

Miércoles 10/02/2010
Querido diario:
Llevo ya tres días sin escribir, no por gusto, sino por habernos quedado atrapados y porque me quitaron el diario al descubrir que lo llevaba conmigo. Voy a contar cómo fueron esos dos días y medio de miedo, ansiedad y, sobre todo, misterio:
En cuanto dejé de escribir en mi diario y después de guardarme la llave de éste, me di cuenta de que al otro lado de la celda había un hombre robusto, con una mirada no muy amigable. Me miraba fijamente y, al rato, preguntó: <<¿Qué escribías ahí?¿No sería un mensaje pidiendo auxilio, verdad?>>-Por mucho que intenté convencerle de que solamente era mi diario, me hizo entregárselo, aunque se olvidó de pedirme las llaves, así que no lo podría abrir. Como no se fiaba de nosotros, se sentó en una silla para vigilarnos, pero se durmió enseguida por el silencio y el aburrimiento. Igual que en las películas en las que encierran a gente, él llevaba consigo un aro con un par de llaves: una, de la celda; y la otra, del reformatorio. Todos hicimos un intento fallido de cogerlas, pero lo único que conseguimos fue despertarle. Así que disimuladamente, nos pusimos a hablar sobre cómo nos iba la escuela (si hablábamos de otra cosa, sospecharía que planeábamos algo para escapar). Al ver que era aún más aburrido oírnos hablar del colegio, volvió a tornar los ojos y cayó en seguida en sus sueños. Como todos estábamos en silencio, cada uno pensando en un plan para escapar de allí, se oían todo tipo de ruidos: desde el que emitían los ratones al mordisquear un trozo de comida pasada, hasta el de una araña tejiendo en la esquina de la celda. De repente, sonó un móvil. No era del vigilante, sino de uno de nosotros. ¡Estábamos salvados! O eso creía yo, porque hizo tanto ruido que despertó el supuesto agente. Todos miramos a Lucas con cara de pocos amigos, aunque no muy enfadados. ¿Cómo no se había acordado de que llevaba el móvil encima? ¡Podríamos haber llamado a la policía para que nos rescatase y encerraran al vigilante! Pero, por suerte, éste tardó en desperezarse y en darse cuenta de la musiquilla, así que le pudimos convencer fácilmente de que se lo habría imaginado mientras soñaba. Cómo no, volvió a dormirse como un tronco y aprovechamos la ocasión para llamar a la policía. Somos solamente unos críos-según ellos, y como pensaban que estábamos gastando una broma un tanto creíble, no le dieron mucha importancia y nos avisaron de que llegarían en unas 5 horas. No tuvimos otro remedio que esperar. Cuando finalmente llamaron al timbre, el furioso vigilante fue a abrir y entró un hombre vestido con ropa normal. Pensábamos que sería otro cómplice de todo esto, pero de repente, sacó una pistola oculta en su bolsillo y dijo:  <<¡Manos arriba!>>-Al principio nos pareció un atracador, pero luego se quitó la ropa que llevaba puesta y apareció debajo su uniforme policial. 

miércoles, 27 de abril de 2011

CAPÍTULO 8

Domingo 07/02/2010
Querido diario:
¡¡Ay, madre!! ¡¡En buen lío que nos hemos metido!! Bueno, no sé si a esto se le puede llamar lío o historia de terror o qué...En fin, mejor me tranquilizo y empiezo a contar todo desde que dejé ayer de escribir:
A parte de las heridas que presentaban mis amigos, no tardé en darme cuenta de que yo también estaba llena de moratones y algún que otro rasguño, debido al dolor y escozor que sentía. Seguido, apareció el mismo hombre que nos advirtió que este no era un lugar seguro, aunque tenía algo diferente...Era más fuerte, y sus ojos tenían un brillo maléfico que me aterraba bastante. Nos miraba con el ceño fruncido y una sonrisilla bastante rara, como si fuese el típico malo de una película que está planeando algo doloroso para los que ha capturado. Todos nos miramos, y entonces fue cuando me di cuenta de que estábamos encadenados a la pared, de piernas y brazos. Entonces, apareció Claudia. Llevaba consigo una navaja pequeña, pero lo suficientemente afilada, para hacernos quién sabe qué...Poco a poco, se fue acercando a mí, dando lentos pasos y sonriendo igual que aquel hombre, que contemplaba la escena sin inmutarse. Yo ya estaba girando mi cara y cerrando los ojos, imaginándome qué iba a hacerme cuando estuviese en frente mía. Cuando ya estaba a un palmo de mi cara, levantó la navaja y la clavó en la pared, justo a un centímetro de mi oreja. Entonces, bajé la mirada y suspiré, tranquila. Mis amigos estaban quietos, era como si se hubiesen congelado en el tiempo, pero ¿ni siquiera parpadeaban? ¿Respiraban? No estaba muy segura, aunque Claudia sacó una llave de su bolsillo y abrió las cerraduras de los candados. Pregunté:<<¿Por qué me has liberado?¿Y a los demás no les piensas soltar?>>-Y me contestó: <<Di un número, el que quieras, sólo si escoges el correcto podrás dar la libertad a tus amigos, y si escoges uno erróneo, tendrás que contemplar su...>>-No le dejé terminar. Lo que venía iba a ser muy cruel; la vida de mis amigos estaba en mis manos. Solamente yo podía decidir. De repente, fue como si hubiesen despertado de un congelamiento, y me empezaron a gritar, casi llorando desesperadamente: <<¡Laura, por favor, piénsate bien el número!>>-Y aún me puse más nerviosa. Eso no pudo evitar, por desgracia, que no pensase en ningún número, y después de unos segundos en silencio dije, al fin:<<Cuatro>>-Todos callaron y contemplamos juntos a Claudia, que decía:<<Bien, bien, chica lista, te has librado por un pelo. Pero solamente los has hecho vivir, no salir de aquí>>-Así que de repente, y sin más, estábamos en una sala, encerrados como si fuésemos prisioneros, en una especie de celda. Nos costó, pero no tuvimos otro remedio que dormir y esperar al día siguiente.
Ya es por la mañana y aquí estamos todos, esperando a que alguien nos rescate, y pensando en cómo estarán nuestras familias, al ver que no regresamos ayer por la noche a casa...

CAPÍTULO 7

Sábado 06/02/2010
Querido diario:
Al fin es fin de semana y hoy hemos decidido toda la cuadrilla ir a visitar al reformatorio a Claudia, a ver si así conseguíamos que viese que nos preocupamos por ella cuando no le van bien las cosas, aunque ya no seamos amigos. La cosa no ha ido demasiado bien:
Cuando hemos llegado y nos ha visto, se ha quedado boquiabierta y quieta, como si le
hubiese pasado un ángel por delante; pero luego, ha reaccionado y se ha puesto a chillar y correr por todas partes, como si le fuésemos a hacer algo malo o así...Todos nos hemos mirado con caras raras, como diciendo: “¿Pero esta tía qué hace?” y nos hemos vuelto para verla. De verdad, no sabíamos qué le pasaba hasta que...: “¡¡QUÉ HACES, NIÑA ESTÚPIDA?”-Nos hemos girado, sobresaltados. ¿Quién era ese tipo?¿Por qué le había chillado a Claudia?¿Y ahora qué murmuraba? Estaba diciendo algo en voz baja, y todos le intentábamos leer los labios, pero no le hemos entendido nada. Creo que hablaba en árabe, o algo así...Seguido, ha reparado en que aún seguíamos allí y nos ha dicho: <<Aquí no podéis estar. Es un lugar muy peligroso en el que si entráis, no vais a poder salir>>-Y ha desaparecido, como si nada, de en medio de la sala.¿Pero qué había sido eso? Pensaba que no era más que un mal sueño, es más, lo deseaba, pero no ha sido así. No sé ni cómo, ni por qué, pero nos hemos visto completamente solos. Todos los que estaban alrededor han desaparecido y...Mis amigos no parecían los mismos. Ojalá hubiese sido una pesadilla que recordaría durante un par de días y luego, se esfumase como si nada, pero todo lo que estaba sucediendo era verdad. Se supone que esto es un reformatorio, no la casa de las pesadillas en la Noche de Halloween. Todo ha cambiado en cinco minutos. De repente, Naroa me ha sacudido y me ha preguntado: <<Laura, ¿qué te pasa?>>-Habían vuelto a ser todos los mismos de siempre, aunque sigo sin entender qué ha pasado exactamente. Hemos empezado a comentar lo que había pasado hasta el momento, porque ninguno estábamos seguros de lo que hemos visto. Después de diez minutos de reflexión, hemos oído unos ruidos extraños y se han apagado las luces. Todos hemos comenzado a gritar, aterrados, y nos hemos cogido de las manos para no perdernos si necesitábamos echar a correr. Luego, unas risas malévolas han sonado cada vez, más y más cerca nuestra. Y, cuando ya estaban con nosotros...¡¡PUUMMM!! Cuando he despertado, lo primero que he visto han sido las heridas que presentaban mis amigos en todo el cuerpo y...¡¡Ay madre!! Viene alguien. Más vale que guarde esto ahora...Lo siento, diario, ya contaré lo que va a pasar luego...Estoy aterrorizada :$

CAPÍTULO 6

Viernes 05/02/2010
Querido diario:
Ya hemos conseguido encontrar una nueva cuadrilla formada por chicos y chicas majísimos que nos han aceptado enseguida y los cuales, no son de esos que van por ahí de pasotas rebeldes. Tenemos muchísima confianza con ellos y hablamos cada uno de nuestras cosas con todos los demás delante porque no lo van a contar. ¡Me alegro de no estar con los de la otra cuadrilla! Incluso los empollones que se habían quedado allí ahora suspendían todo, hacían novillos, contestaban a sus padres...en fin, una pena de chavales porque hubiesen valido para hacer grandes cosas en el futuro y podrían haberse hecho bastante importantes. Sólo espero que recapaciten a tiempo...
Hoy, mientras estábamos los dieciocho por la calle, nos hemos cruzado de repente a los de la otra cuadrilla. Los muy creídos se nos han acercado en plan “aquí estoy yo” y nos han preguntado a Naroa y a mí que por qué nos habíamos ido de su grupo. Las dos les hemos dicho a la vez: <<Pues porque sois unos críos chulos que se creen guays por beber y fumar hasta quedarse casi sin sentido, y no le llegáis a ninguno de nosotros ni a la suela del zapato>>- Si ellos se hacen los chulos con nosotras, ¿por qué no les íbamos a contestar mal? No es lo nuestro pero, sin darnos cuenta, estábamos de repente peleándonos con ellos porque nos han ido a pegar. Por supuestamente, los otros dieciséis han acudido rápidamente a defendernos y también les han pegado a ellos. Todos hemos acabado con algún que otro moratón y hemos parado porque ha venido un señor que lo había visto todo desde el principio y les ha echado la bronca por empezar a sacudirnos. Así que ha llamado a los padres de todos con su móvil porque les ha pedido los números de éstos a cada uno de ellos y en cuanto se han enterado de lo sucedido, han acudido a donde estábamos todos, sobresaltados. Aún se han sorprendido más porque, absolutamente todos los de esa cuadrilla, se habían llevado otra ropa escondida en sus bolsos y mochilas y se han cambiado en unos baños públicos. Resulta que la de las chicas era demasiado provocativa, con minifaldas súper minis y unas camisetas muy escotadas y tacones altos en los zapatos (mejor no digo qué parecían...). Los chicos llevaban ropa tipo heavy, con pantalones y camisetas rasgados por ellos mismos y tenían unas pintas tan...raras...que parecían unos niños pobres que pedían limosna.
Así que sus padres y madres les han castigado todo un mes sin salir y no me quiero ni imaginar la bronca que les queda por echarles en sus casas. Pero, conociéndoles, se van a escapar aunque por ello les vayan a castigar de nuevo, y así, siempre...

CAPÍTULO 5

Jueves 04/02/2010
Querido diario:
Antes de seguir contando las demás cosas que han pasado estos años que dejé de escribir, voy a terminar de contar lo que ha pasado en el juicio;
Era evidente que iba a ganar Carmen y que a Claudia la iban a internar otra vez, para mucho tiempo, en el mismo reformatorio. Cuando se supo la decisión final, Claudia desesperó y echó a llorar, aunque se le notaba que fingía un poco. Hacía bastante tiempo que no le veíamos soltar una lágrima y Naroa y yo nos hemos mirado como diciendo:”qué pobre...”. Aunque tampoco nos hemos apenado mucho; no es lo que debemos hacer si no queremos caer otra vez en alguna de sus “trampas”. Así que se la han llevado camino al reformatorio mientras suplicaba que no lo hiciesen, que iba a cambiar. Sus padres han sufrido mucho en el juicio, porque al fin y al cabo, es su hija y la quieren mucho, pero es lo mejor para ella. Cuando aprenda lo bueno que es aprovechar la vida y saber ir por el buen camino, entonces, y sólo entonces, estará lista para dar comienzo a su nueva vida. Así que de momento, las cosas van bien.
Bueno; en estos dos años no sólo ha cambiado Claudia, que es en la que más me he centrado a escribir, sino también mucha otra gente, como lo son las demás chicas de mi cuadrilla:
Empezaron hace año y medio a hacer muchos comentarios y, al final, tomar la decisión de juntar dos cuadrillas y formar una mixta: chicos y chicas juntos. Al principio todo iba de maravilla: los chicos, gracias a la confianza, nos fueron tratando mucho mejor y cada vez había menos problemas con los demás porque nos defendíamos los unos a los otros.
Pero al poco tiempo, las chicas y los chicos empezaron a “tontear”, aunque no se gustasen entre sí: solamente lo hacían para chulearse y hacerse los “guays”. Yo no estaba en contra en lo de tontear: <<que cada uno se busque a quien quiera de pareja, yo no soy quien para juzgar en el amor de los demás>>-Eso pensábamos Naroa y yo, hasta que llegaron a tal punto de chulearse que empezaron a beber excesivamente, llegando “ciegos” a casa, y a fumar dos paquetes diarios sin que sus padres lo supiesen. Intentamos hacerles entrar en razón de que con eso lo único que iban a buscarse serían problemas. Pero no nos hicieron caso y nos despacharon de la cuadrilla...

CAPÍTULO 4

Miércoles 03/02/2010
Querido diario:
Carmen ha venido al colegio temblando, muerta de pánico y mirando continuamente hacia todos lados. ¡Claudia había intentado realizar su plan de venganza esa misma noche! Nos ha contado que por suerte preparó una especie de “trampa” casera que es muy difícil de explicar, porque ni siquiera la he visto y aún así, se pasó toda la tarde poniendo cámaras que la grabaran por si acaso le pasaba algo y no le daba tiempo a avisar a nadie. Éstas serian su prueba. Se pasó 4 horas construyendo su raro invento para atrapar, o por lo menos retener, a la criminal ex-amiga mientras llamaba a la policía para avisar del nuevo intento de Carmen de matar a la misma chica. Hoy han llamado del colegio: eran los padres de Claudia diciendo que habían avisado del Juzgado que la fecha del juicio ya estaba puesta. Mañana acompañaremos Naroa y yo a Carmen y a sus padres, aunque ya se sabe que Claudia tiene todas las de perder. Posiblemente, la lleven a un reformatorio muchísimo más estricto que el otro, en el que recibirá clases particulares con vigilancia de, al menos, dos guardias mientras el profesor le da clase. No entiendo cómo la gente hace trabajos tan peligrosos. Para mí, sería la última opción a elegir.
En fin, prefiero no pensar ahora en nada de eso; prefiero pensar en lo que sucederá mañana por la tarde, exactamente a las 17:00...

CAPÍTULO 3

Martes 02/02/2010
Querido diario:
Otra vez llevo bastante sin escribir, aunque menos tiempo. A ver...siguen pasando mogollón de cosas (sobre todo, con Claudia) y hay muchas novedades. Después de un tiempo, ella ha salido del reformatorio en el que estaba instalada. Naroa, mi mejor amiga, me ha contado que ha salido porque se había hecho la buena e inocente para que la sacasen de allí-eso le había contado Claudia-porque, así, podría vengarse de lo que Carmen le había hecho y, según ella, lo iba a pagar caro. En cuanto supimos la noticia, fuimos corriendo a decírselo: no debíamos perder ni un segundo para advertirle del peligro que corría si salía sola de casa. Así que en cuanto se enteró, se lo dijo a sus padres y éstos, hablaron con los de Claudia. Aunque estuviesen separados, tomaron juntos la decisión de dejarla definitivamente en el reformatorio al que le habían enviado anteriormente. Según ellos, Claudia había sido una chica problemática en casa desde pequeña, aunque era completamente distinta en el colegio y cuando no estaba con sus padres. Ellos creían que era porque, aunque no estuviesen divorciados, desde que Claudia era un bebé había visto discutir a sus padres. Aunque ese no era el caso: sus padres piensan que como estaban todo el día riñendo sin parar, Claudia hacía de las suyas para llamar la atención, pues esa era su forma de que le hicieran caso. Como eran pequeñeces de críos, a sus padres no les importaba y seguían a lo suyo. Así que conforme Claudia iba sabiendo más cosas y se hacía mayor, peores eran sus planes para llamar la atención, hasta que llegó al punto de intentar matar a una amiga de la infancia, cuando ya fue el colmo de los colmos que sus padres se divorciasen...

CAPÍTULO 2

Lunes 07/12/2009
Querido diario:
Llevo ya dos años sin escribir aquí y han pasado muchísimas cosas, tantas, que me pegaría horas escribiéndolas y no terminaría nunca. Casi todo el mundo ha cambiado: Claudia, que era como mi segunda mejor amiga, se ha vuelto una traidora que nos hizo la vida imposible a todas cuando ella lo estaba pasando mal por la separación de sus padres. Al principio, la entendíamos, porque no debe de ser nada fácil superar en poco tiempo un divorcio de alguien tan cercano. Pero pasaban los meses e iba a peor: se escondía de sí misma y no quería estar con nadie. Tampoco hablaba con sus padres, e incluso llegó a escaparse de casa y no apareció hasta que la encontró la policía. Era la chica más lista de clase, y empezó a sacar suspensos de 0 o 1:era una tragedia y no mostraba ningún tipo de signo ni de alegría, ni de tristeza, ni de enfado. Todo aquello le daba igual, hasta que la llevaron a un reformatorio, por ser menor de edad. Resulta que una noche lluviosa, creo que caía en viernes, se fue a escondidas de casa, con un cuchillo grande y afilado, a casa de una de la cuadrilla, a quien ella odiaba y sin saber por qué. Como sus padres trabajan de noche, Carmen (que así se llama) estaba sola en casa durmiendo tranquilamente, cuando Claudia se coló en su casa forzando la cerradura de la puerta de entrada y la intentó matar. Por suerte, Carmen nunca se consigue dormir del todo hasta que sus padres no regresan, y lo único que Claudia consiguió hacerle fue una larga herida en el brazo, en la que luego tuvieron que hacerle puntos.
Así que desde entonces, es como una especie de delincuente, a la que muchos profesores del reformatorio temen que se vuelva loca y una noche intente hacer lo mismo con ellos.L

CAPÍTULO 1


Me llamo Laura y tengo 14 años. Soy una chica alta, rubia y de ojos azules que vive en Madrid. Me gusta muchísimo cantar, y espero algún día ser famosa. Mi "amuleto" es este diario que me regalaron por mi cumpleaños hace 4 años, en el que escribo prácticamente toda mi vida y todos mis secretos más íntimos. Aquí empieza el primer día que escribí en él, hace 4 años:
Lunes 10/12/2007
Querido diario:
Hoy es mi cumpleaños y me han regalado este precioso diario, a parte de otras cosas. Me lo estoy pasando genial con mis amigos y con mi familia y estoy de muy buen humor. La comida que he tomado estaba deliciosa y mi mejor amiga, Naroa, me ha organizado una fiesta sorpresa con todo detalle: globos, tarta, chucherías, música...¡Ha estado de maravilla! E incluso han venido mis familiares que viven en Portugal, pues ya cumplía mi primer número de años con dos cifras y me hace mucha ilusión.
Así que aquí estoy, recordando lo bien que me lo he pasado este diez de diciembre y la vergüenza que he pasado en clase cuando todos me miraban mientras me cantaban el “Cumpleaños Feliz”,y yo me iba poniendo cada vez más roja. También recuerdo los estirones de orejas y lo rojas que me las han dejado, de todos los que me han estirado una de más, diciendo: “Y otra para el año que viene”.
En fin...¡¡Un día fantástico!!