Sábado 06/03/2010
Querido diario:
¡Al fin! ¡Ha contestado! Pero antes voy a explicar lo que hoy ha pasado:
A la mañana ha aparecido Naroa en mi casa y, como es fin de semana, a esa hora aún estaba en la cama (10:00 a.m). Así que, la muy cabrita, me ha despertado de golpe: levantando las persianas del todo, abriendo de par en par las ventanas y tirándose encima mía saltando. Así que...¡a la carga se ha dicho! Me ha costado desperezarme, pero en seguida me he puesto a tirarle almohadas, cojines y todo lo que tenía al alcance. Al final, hemos acabado agotadísimas, pero riéndonos bien a gusto. Aunque eso nos ha durado poco, porque hemos dejado toda mi habitación hecha una leonera y mi madre nos ha mandado recoger, porque sino iba a castigarme sin salir esta tarde. Pero eso no ha sido un problema para nosotras, ya que al tener ordenador en mi habitación, lo he encendido y he puesto música “chunda-chunda”, como llamamos nosotras. Recoger sola habría sido un rollo, pero con Naroa y yo cantando mientras sonaba la música de fondo, ha sido incluso divertido. Cuando hemos terminado, todo estaba reluciente y se había pasado la hora de desayunar...¡ya era la una y media! Por lo que mi madre, como “recompensa”, ha invitado a Naroa a comer y sus padres le han dado permiso.
Como hemos quedado más tarde que otros días y hemos terminado pronto de comer, nos hemos ido al cuarto de estar y, mientras veíamos El Diario de Noah (una película preciosa, por cierto), hemos estado comentando lo de Lucas, el mensaje que le envié y las frases que podemos decir según lo que conteste. También le hemos hecho prometer la una a la otra que jamás vamos a discutir por un chico y, también, que sea cual sea la respuesta, no nos vamos a mosquear y tendremos que aceptar la decisión. Así que hemos salido de casa después de ver la película y, nerviosas, nos hemos ido aproximando al lugar de encuentro. Cuando hemos llegado, ahí estaba, él solo, lo que nos ha desconcertado un poco. Y cuando le hemos preguntado dónde se encontraban los demás, ha contestado: <<Les he dicho que ibais a llegar más tarde y que yo os esperaba, por lo que se han ido. Y, contadme, ¿qué era lo que me queríais decir tan urgentemente?>>- ¡Con eso no contábamos! Bueno, cuanto antes mejor, así que Naroa ha comenzado a explicar: <<Verás, hay un chico...Sin rodeos: eres tú el chico en cuestión. Emm...verás...nos gustas a las dos y queremos saber cuál de nosotras te gusta a ti...>>- Y he añadido: <<O si no somos ninguna de las dos, por lo menos, y ya que hay confianza, que nos digas quién te gusta...>>- Esto último lo he dicho sin ganas, ya que sería una decepción que no fuésemos ninguna de las dos. Así que, tras una breve pausa, la cual se nos ha hecho eterna, ha concluido Lucas: <<Laura, ¿quieres salir conmigo?>>- Vaya, ¡esto no me lo esperaba ni de lejos! ¿Y ahora qué decir? Así que, Naroa, decepcionada, ha agachado la cabeza, estaba a punto de llorar, e incluso ya se le estaban resbalando las lágrimas, pero un chico muy guapo ha llegado de la nada y, después de presentarse y decirle que se gustaba de ella desde hace tiempo y que va a la otra clase, se la ha llevado a un banco cercano a consolarla. Eso ha sido bastante raro, la verdad. Pero ya no parecía importarle el tema de Lucas, porque se la veía feliz. ¡Claro! Ahora me doy cuenta: ¡es Mark, el chico que últimamente le solía lanzar cumplidos a Naroa! Creo que este es el comienzo de dos bonitas relaciones, porque creo que Mark también le ha pedido salir, ya que le ha preguntado algo y ella ha asentido, feliz. ¡Me alegra mucho verla así! Y yo también estoy genial porque estoy saliendo con Lucas, ¡todos felices!
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