Introducción

Laura es una chica alta y rubia que vive en Madrid. Por su décimo cumpleaños le regalaron un diario en el que actualmente escribe con frecuencia. Allí están guardados bajo llave sus más íntimos secretos de amor, ilusiones, sueños, aventuras...Aunque a veces, no le salga nada como ella espera, siempre tiene una pizca de ilusión...


Número de visitas

lunes, 27 de junio de 2011

CAPÍTULO 14

Jueves 04/03/2010
Querido diario:
Hoy ha sido un día raro; por una parte, bueno; y, por otra, malo. Explicación de los hechos:
Al entrar a clase por la mañana me he intentado juntar con Naroa para hablar y darle a entender ciertas cosas sobre Lucas. Pero ella me ha esquivado y ha intentando estar, como los días anteriores, lo más lejos posible de mí. Así hasta que, al fin, ha llegado la hora del recreo. Rápidamente me he acercado a ella por detrás y la he agarrado del brazo. Al principio solamente se ha dado la vuelta, pero en cuanto ha visto que era yo, se ha puesto a gritar que la dejase en paz y que no quería tener nada que ver conmigo. Debido a tanta algarabía, ha acudido a clase el profesor de Lenguaje, quien nos ha castigado sin recreo por dos razones: por habernos quedado en clase habiendo bajado ya el resto del alumnado al patio, y por haber armado jaleo en horario escolar dentro de las clases. Así que mientras estábamos sentadas en nuestros respectivos pupitres, he comenzado a decir: <<Naroa, antes de que me eches una reprimenda o algo parecido, quiero aclarar que yo nunca habría querido herir los sentimientos de mi mejor amiga sólo por un chico. Eres como mi hermana y, aunque las hermanas se suelan pelear a veces, siempre acaban perdonándose. Así que...lo siento mucho por haber discutido contigo. ¿Me podrás perdonar?>>. Al principio se ha quedado desconcertada, y sin saber qué hacer, qué decir, o cómo reaccionar. Pero acto seguido, no ha podido evitarlo y ha dejado resbalar lentamente una lágrima de emoción. Ese hecho me ha alegrado un montón, ya que eso significaba que me había comprendido y que me iba a perdonar. Así que, conmovida, se ha levantado del sitio y me ha abrazado como nunca. Después de eso, hemos empezado a entablar una conversación algo más seria, aunque sin perder la ilusión que teníamos y, lo más importante, sin discutir. Al parecer, hemos acabado razonando y prometiendo que lo dejaríamos en manos del destino: nosotras no decidiríamos, pero Lucas, sí. Al fin y al cabo, es el único que puede hacerlo.
Y, sin darnos cuenta, se ha acabado el recreo. Las siguientes horas han transcurrido con normalidad: unas más pesadas y largas; y otras, más cortas y divertidas. Pero aún así, cada vez que miraba a Naroa no podía evitar el hecho de pensar que, tal vez, Lucas la pudiese preferir a ella y no a mí. Tengo miedo. Pero no se puede tener todo, y tampoco quiero obligar a alguien a que yo le guste. Aunque no quito el hecho de estar a punto de besarnos hace cinco días en ese banco que, cada vez que veo, me hace recordar ese momento de felicidad que fue interrumpido tan inesperadamente. Pero conservo esperanzas, que es lo único de lo que puedo confiar sobre el tema en estos momentos.
La tarde la he pasado en mi habitación; primero, haciendo los deberes; y, por último, recapacitando e inventando frasecillas con las que no quede ridícula ni hiera a nadie para cualquier contestación que Lucas nos pueda dar a Naroa y a mí.
Aunque...¡Ya no me acordaba! Naroa me ha pasado en clase un papelito con el número de móvil de Lucas, ¡mi salvación! Creo que ahora me puedo quitar la duda, o al menos el peso que me produce este estrés. Así que he cogido el móvil, nerviosa, y le he enviado un mensaje, en el que he escrito: "Naroa, tú y yo tenemos que hablar lo más rápidamente posible, ¡urgente! Besos." Se puede interpretar de miles de maneras, así que me ha parecido el más adecuado. Supongo que tiene el móvil apagado, porque aún no contesta. Pero debo ser paciente y esperar, por lo menos, al sábado, ya que sólo quedan dos días y supongo que todos saldremos por ahí. Así que aprovecharé en el momento adecuado para coger a Naroa y a Lucas y llevarlos a un sitio donde los demás no nos puedan espiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario