Viernes 05/02/2010
Querido diario:
Ya hemos conseguido encontrar una nueva cuadrilla formada por chicos y chicas majísimos que nos han aceptado enseguida y los cuales, no son de esos que van por ahí de pasotas rebeldes. Tenemos muchísima confianza con ellos y hablamos cada uno de nuestras cosas con todos los demás delante porque no lo van a contar. ¡Me alegro de no estar con los de la otra cuadrilla! Incluso los empollones que se habían quedado allí ahora suspendían todo, hacían novillos, contestaban a sus padres...en fin, una pena de chavales porque hubiesen valido para hacer grandes cosas en el futuro y podrían haberse hecho bastante importantes. Sólo espero que recapaciten a tiempo...
Hoy, mientras estábamos los dieciocho por la calle, nos hemos cruzado de repente a los de la otra cuadrilla. Los muy creídos se nos han acercado en plan “aquí estoy yo” y nos han preguntado a Naroa y a mí que por qué nos habíamos ido de su grupo. Las dos les hemos dicho a la vez: <<Pues porque sois unos críos chulos que se creen guays por beber y fumar hasta quedarse casi sin sentido, y no le llegáis a ninguno de nosotros ni a la suela del zapato>>- Si ellos se hacen los chulos con nosotras, ¿por qué no les íbamos a contestar mal? No es lo nuestro pero, sin darnos cuenta, estábamos de repente peleándonos con ellos porque nos han ido a pegar. Por supuestamente, los otros dieciséis han acudido rápidamente a defendernos y también les han pegado a ellos. Todos hemos acabado con algún que otro moratón y hemos parado porque ha venido un señor que lo había visto todo desde el principio y les ha echado la bronca por empezar a sacudirnos. Así que ha llamado a los padres de todos con su móvil porque les ha pedido los números de éstos a cada uno de ellos y en cuanto se han enterado de lo sucedido, han acudido a donde estábamos todos, sobresaltados. Aún se han sorprendido más porque, absolutamente todos los de esa cuadrilla, se habían llevado otra ropa escondida en sus bolsos y mochilas y se han cambiado en unos baños públicos. Resulta que la de las chicas era demasiado provocativa, con minifaldas súper minis y unas camisetas muy escotadas y tacones altos en los zapatos (mejor no digo qué parecían...). Los chicos llevaban ropa tipo heavy, con pantalones y camisetas rasgados por ellos mismos y tenían unas pintas tan...raras...que parecían unos niños pobres que pedían limosna.
Así que sus padres y madres les han castigado todo un mes sin salir y no me quiero ni imaginar la bronca que les queda por echarles en sus casas. Pero, conociéndoles, se van a escapar aunque por ello les vayan a castigar de nuevo, y así, siempre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario