Introducción

Laura es una chica alta y rubia que vive en Madrid. Por su décimo cumpleaños le regalaron un diario en el que actualmente escribe con frecuencia. Allí están guardados bajo llave sus más íntimos secretos de amor, ilusiones, sueños, aventuras...Aunque a veces, no le salga nada como ella espera, siempre tiene una pizca de ilusión...


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miércoles, 27 de abril de 2011

CAPÍTULO 5

Jueves 04/02/2010
Querido diario:
Antes de seguir contando las demás cosas que han pasado estos años que dejé de escribir, voy a terminar de contar lo que ha pasado en el juicio;
Era evidente que iba a ganar Carmen y que a Claudia la iban a internar otra vez, para mucho tiempo, en el mismo reformatorio. Cuando se supo la decisión final, Claudia desesperó y echó a llorar, aunque se le notaba que fingía un poco. Hacía bastante tiempo que no le veíamos soltar una lágrima y Naroa y yo nos hemos mirado como diciendo:”qué pobre...”. Aunque tampoco nos hemos apenado mucho; no es lo que debemos hacer si no queremos caer otra vez en alguna de sus “trampas”. Así que se la han llevado camino al reformatorio mientras suplicaba que no lo hiciesen, que iba a cambiar. Sus padres han sufrido mucho en el juicio, porque al fin y al cabo, es su hija y la quieren mucho, pero es lo mejor para ella. Cuando aprenda lo bueno que es aprovechar la vida y saber ir por el buen camino, entonces, y sólo entonces, estará lista para dar comienzo a su nueva vida. Así que de momento, las cosas van bien.
Bueno; en estos dos años no sólo ha cambiado Claudia, que es en la que más me he centrado a escribir, sino también mucha otra gente, como lo son las demás chicas de mi cuadrilla:
Empezaron hace año y medio a hacer muchos comentarios y, al final, tomar la decisión de juntar dos cuadrillas y formar una mixta: chicos y chicas juntos. Al principio todo iba de maravilla: los chicos, gracias a la confianza, nos fueron tratando mucho mejor y cada vez había menos problemas con los demás porque nos defendíamos los unos a los otros.
Pero al poco tiempo, las chicas y los chicos empezaron a “tontear”, aunque no se gustasen entre sí: solamente lo hacían para chulearse y hacerse los “guays”. Yo no estaba en contra en lo de tontear: <<que cada uno se busque a quien quiera de pareja, yo no soy quien para juzgar en el amor de los demás>>-Eso pensábamos Naroa y yo, hasta que llegaron a tal punto de chulearse que empezaron a beber excesivamente, llegando “ciegos” a casa, y a fumar dos paquetes diarios sin que sus padres lo supiesen. Intentamos hacerles entrar en razón de que con eso lo único que iban a buscarse serían problemas. Pero no nos hicieron caso y nos despacharon de la cuadrilla...

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