Viernes 26/02/2010
Querido diario:
No estoy muy segura de lo que ha pasado durante todo este tiempo, pero gracias al incidente del reformatorio y a que Claudia nos salvó la vida, ésta ha salido de allí, y ahora nos hemos vuelto a juntar las dos cuadrillas (con algún componente más). Esto sucedió así:
Tres días después de que la noticia se difundiera por todo el país, los padres de Claudia le sacaron del reformatorio, pues los nuestros les convencieron de que era peligroso estar allí y que iba a ser una gran alegría y recompensa para ella por habernos salvado y atrapar al impostor, que, por lo visto, no había sido su única jugada: era la persona más buscada por todo el país, había cometido mogollón de delitos, desde atracar varios bancos, hasta asesinar a mucha gente inocente. Y resulta, que el trabajo que la policía no pudo hacer durante dos años, lo hemos hecho una cuadrilla de preadolescentes en un día. Así que esa semana fue un “escándalo”: no cesaban de llegar periodistas al colegio y a nuestras casas para entrevistarnos y contar cómo sucedió todo: una y otra vez...Pero teníamos paciencia, al fin y al cabo, de esa manera todas las familias del país guardarían más cuidado a la hora de escoger reformatorios que no supusieran demasiado gasto. Lo bueno de todo esto, a parte de ayudar a esas familias, era que nos pagaban por salir en la tele. Pero no nos lo gastamos, como harían otras personas, lo guardamos en nuestras huchas de casa y no lo tocamos para nada, si no era una emergencia. Como nos llevaban a varios plató a toda la cuadrilla y a Claudia, no nos quedó otro remedio que estar juntos y, poco a poco, empezamos a hablar y nos volvimos a amigar con ella. Así que a los dos días, Claudia llamó a mi móvil y preguntó dónde estábamos y a ver si la podíamos esperar. Lo hicimos, y a los cinco minutos apareció con su cuadrilla. No les hizo mucha gracia al principio, pero fuimos cogiendo confianza y ahora no somos dieciocho, sino treinta y dos. Somos demasiados, pero da igual, lo único que importa es que ahora nos llevamos bien y que ya no visten con ropa tipo heavy haciéndose los “guays”.
Lo bueno es que a parte de eso, se incorporaron a su cuadrilla hace ya un tiempo gente nueva y hay un chico muy guapo que se llama Lucas...Pero cuando estoy a su lado, no sé cómo reaccionar, qué decir, qué hacer...Me quedo bloqueada, hasta que al fin, alguien saca tema de conversación y hablamos de ello. El otro día me quedé mirándole fijamente a sus ojos, de color azul cielo intenso; a su pelo, de un rubio brillante; y a sus perfecta cara, con esos dientes y esa sonrisa blanca como la nieve...Cuando me di cuenta de que ya llevaba un rato mirándome, fue demasiado tarde, pero me dijo, sonriendo cariñosamente: <<Llevas un rato en blanco, ¿Qué pasa?>>-Sonreí y me sonrojé. Pero pareció que no le importó que le mirase, porque me cogió la mano, suavemente y comprobando que yo no me resistía a ello, porque no sabía lo que siento por él y la soltó solamente cuando nos tuvimos que levantar para irnos. Me miraba con ternura y yo estaba como en una nube, no quería que eso se acabase...
Ahora también me podéis seguir en este otro blog que dirijo:
ResponderEliminarhttp://ungranverano.blogspot.com/
Es una historia que inventé para un concurso del colegio, la cual me llevó un tiempo y que me gustó tanto que decidí publicarla. ¡Espero que os guste! ;)